martes, 14 de julio de 2009

Realidades despues del...

Paso el vendaval de las elecciones de este 2009, un alud de spots, pendones, bardas y cuanto medio de propaganda se les pudo ocurrir a las mentes creativas concluyo con la numeralía que nos ofrecen los conteos electorales y por supuesto los respectivos ganadores y perdedores.

¿Mayores noticias?

La reconfiguración en la correlación de fuerzas al interior de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión que le favorece al PRI, el fracaso de la campaña electoral del Presidente Felipe Calderón de la mano del depuesto presidente del PAN Germán Martínez, la derrota del PRI en la elección de gobernador de Sonora y todas derrotas del PAN (especialmente Querétaro y San Luis Potosí), el extraño triunfo del experimento político de Iztapalapa de la mano de Juanito quien deberá abdicar (no sin antes cobrar la primera quincena) a favor de Clara Brugada quien responde al “Mesías Tropical” y por último el triunfo/derrota del movimiento anulocionista que por su vario-pinto-disímbolo mensaje hace un poco difícil ponerlo de un lado u otro de la balanza pero por el efecto en la opinión pública merece mención.

Así regresamos a la normalidad pero no sin sorprendernos que no es la calma o al menos no la que quisiéramos. La sección de policíacas o de nota roja sigue apoderada de las secciones de noticias nacionales y de los estados y la crisis que una y otra vez el gobierno se empecina a desdeñar su efectos (y consecuentemente a tomar medidas para siquiera paliarla) se siente cada vez más y los índices no pueden ser mejores pruebas de ello.

A consecuencia de la crisis económica (anotar también el factor petróleo con un precio reducido) el gobierno federal y en gran parte los estatales (al depender en mayor medida del primero) han visto reducidas sus arcas de recaudación lo que implica que no hay dinero para gastar en los programas públicos; a consecuencia de esto ultimo hace necesaria una reforma (otra) fiscal, no queda mucho que “tasar” así que alimentos y medicinas son una de las opciones otra es la reducción del gasto publico (ahí que recordar que gran parte de este gasto se va a gasto corriente, forma sutil de decir departamento de nominas del gobierno) y una tercera opción es un poco de la primera y poco de la segunda.

La guerra en contra del crimen organizado, quizás el principal programa público del Gobierno Federal, también requiere de un reajuste en cuanto sus objetivos y estrategias consecuentemente, el número de victimas se contabiliza en más de diez mil vidas a consecuencia de esta guerra; pésimos resultados para una política con tanto impacto en la vida publica, ya que supondría una reducción en la violencia no un recrudecimiento como del que somos testigos.

Estas son las dos principales impresiones a las que nos regresan la realidad después de las elecciones, son retos que se antojan que principalmente el ejecutivo federal tiene que afrontar, pero habrá que estar el pendiente de la corresponsabilidad del PRI en su factor de mayoría legislativa en un juego de gobierno republicano.

Todos los ciudadanos debemos de ser los principales interesados en estos asuntos tan importantes, habremos de estar también pendientes, son temas que se reflejan en el día a día.

lunes, 6 de julio de 2009

6 de julio

El principal tema de una elección es la participación del ciudadano en la toma de la decisión de que quien lo va a gobernar durante cual o tal tiempo, también entraña la decisión en las propuestas de una plataforma política para el ejercicio público. Se acabo la parte más vistosa del proceso de las elecciones y los ciudadanos salimos a decidir, quien lo hizo a favor de un algún color, lo hace apostándole a la vida de la representación a la vía de las propuestas y a la decisión que vale la pena alcanzar los cambios por la vía de la democracia; no hay mayores noticias en lo inmediato que supongan un cambio drástico. Enhorabuena por esto ultimo, señal que todavía se cree en la democracia como vía para el ejercicio de representación del ciudadano, pero tampoco hay que soslayar que hay asignaturas pendientes y algunas son urgentes, habrá que estar pendientes en el como se resuelven y apuntalar que siempre sean por la vía pacifica y de las instituciones.

Mención aparte nos merecen nuestros amigos Anulistas, en la voz de su propuesta de protesta, surgió el sabor de la sin-sazón de unos comicios que se antojaban más bien estériles. Derrotaron el derrotero de los que parecían encabezar la embestida mediática de las elecciones a los Germanes Martínez, a las Marianitas, a las Estrellas Verdes de la Fabrica de Sueños y los demás etcéteras; la comentocracia mexicana volteo su aldeana y unidimensional visión a un fenómeno más bien nulo en su ejercicio pero multidimensional eso sí, en su propuesta y cosmovisión del raro caso que es la vida política de un terruño del globo que se llama México. Le dieron al denuesto, con el que un día sí y otro también, la clase política mexicana trata a sus gobernados, un rechazo, la patente del hartazgo.

Hay contrastes que bien valen la pena señalar. No hay acuse de recibo, al menos los suficientemente claro, de la clase política del mensaje del voto nulo; era de esperarse. No hay en el voto nulo un mensaje claro que no sea la protesta que en si misma entraña el ejercicio. El voto nulo no constituye ninguna fuerza política al menos no en el día y a la hora, en el que esto se redacta; hasta hoy tiene el alcance de estadística dentro de otras estadísticas. El voto nulo, tampoco puede alzarse con ninguna victoria en el entramado de la vida pública, su naturaleza difusa se lo impide.

Verificados los comicios; millones de mexicanos nos levantamos el día de hoy a laborar sin notar de que algo haya cambiado, los semáforos el día de hoy funcionaron con su relativa normalidad, el ejercicio de la vida común es el mismo, quizás en la conversación del transcurso del día persevero el comentario de que tal o cual candidato obtuvo el virtual triunfo, que la funcionaría de casilla que nos embarro el dedo para la constancia del voto, era muy coqueta, de que el PRI es el virtual ganador de las elecciones, que el PAN obtuvo una estrepitosa derrota, de que el PRD sigue extraviado en las extravagancias de su huestes.

Capoteamos ya gran parte del proceso electoral de este año. Sorteamos la Ley Seca. La opinión publica tendrá ahora otra arista, quizás para algunos será el futurismo de cara al 2012, para otro quizás más en lo inmediato será la esperanza que la selección mexicana de fútbol logre obtener su pase de calificación al mundial del 2010 y/o otras cosas más o menos triviales.

No hay un mandato estatutario para la reflexión, ni es parte de la construcción genética del “ser” mexicano; pero de los que participamos en estas ultimas elecciones ya sea en el voto blanco o el voto a favor de algún color con la perspectiva de que algo no anda bien en México, es imperativa y urgente la reflexión de como podemos encontrar mecanismos para participar con un alcance practico en el como podemos mejorar las cosas. La respuesta quizás se encuentre en el mismo núcleo de lo que es el ejercicio político o quizás en lo que signifique e implique lo que es ser ciudadano. El fantasma de la historia ronda, la vida del día a día aclama, no hay sentido de urgencia, pero la impaciencia cobra matices y hay duda de cuanto más aguardar cuan suficiente es suficiente.

Pero eso sí hoy es y se antoja que sea 6 de julio.

miércoles, 24 de junio de 2009

Las elecciones, Irán y el mole.

Estamos casi al final de las campañas de cara a la elecciones del próximo 5 de julio, los ciudadanos somos testigos que solo somos el centro del interés de los políticos para obtener nuestro voto y nos ofrecen una variedad de propuestas para convencernos que ellos son los mejores; nada que deba sorprendernos porque el juego de las elecciones es así.

Cierto que también hay un hartazgo más o menos generalizado de los ciudadanos por los partidos políticos causado por la falta de representación y compromiso con nuestros verdaderos intereses; pero todo es culpa de los políticos sin duda. ¿Cierto?

La verdad esto es una lógica ramplona: Culpamos a otros por nuestros males e interminable es la lista de culpables de nuestros pesares; somos los eternos alegres en la francachela de señalar a los demás pero muy pocas veces nos esforzamos por hacer algo por nosotros mismos que pueda hacer la diferencia. Y uno de esos pocos esfuerzos es el voto al que le hemos atribuido propiedades que carece.

En gran medida uno podría esperar ciertamente que el acto de acudir a la casilla y votar por tal o cual partido supondría que hace la diferencia; y es cierto hace la diferencia en el ejercicio de quien nos gobierna ¿Pero eso es suficiente? Si vemos el estado de las cosas nos daremos cuenta que no. Tal vez algo no esta funcionando del todo bien. Quizás solo sea culpa del voto y no de nosotros. Quizas.

En otro lado del globo nuestros hermanos iraníes, están inmersos en una terrible batalla que ya ha reclamado la vida de varias personas, una batalla abierta del sentir de un pueblo en contra de un gobierno opresor, corrupto y tiránico.

Su lucha se inicio el pasado 12 de junio cuando en unas elecciones sumamente cuestionadas por la posibilidad de fraude, por la censura previa y durante las mismas; el actual presidente Ahmadinejad fue reelecto al obtener una mayoría sobre su competidor Mir-Hossein Mousavi candidato independiente y reformista. Lo que provoco que miles de manifestantes salieran a las calles a expresar su descontento ya no solo en contra del resultado de las elecciones, sino en contra del todo el sistema al verse en la hondonada que este no les reconoce su derecho a unas elecciones justas sino que además los reprime literalmente a balas. El voto no alcanzo para hacer una diferencia por que en este caso no bastaba pero lo realmente importante es que ahora la posibilidad de hacer el cambio esta en manos de la gente en su protesta y en lo que esta dispuesta a hacer para cambiar las cosas.

Al día de hoy no sabemos como va a terminar la lucha del pueblo iraní, esperemos no haya una sola muerte más y que la razón de los justos sea la que prevalezca. Pero esta experiencia en un lugar quizás muy lejano como es Irán; nos debería llevar a una reflexión sumamente profunda a los mexicanos, sobre el papel que queremos que jueguen nuestros políticos en el como nos gobiernan, como esto afecta nuestras vidas y también que estamos dispuestos hacer para cambiar las cosas poniendo de nuestra parte.

Afortunadamente en las próximas elecciones en México no esta en juego la lucha en contra de gobierno como el de Irán, pero este sentir de hartazgo no sabemos cuanto más lo soportaremos o en que situaciones nos pondrá en un futuro. Lo que sí sabemos es que podemos hacer diferencias y hasta han surgido opciones: votar por tal o cual partido, votar por un candidato independiente, votar por los candidatos que se comprometan a cumplir sus compromisos ante notario, anular nuestro voto o de plano abstenernos de votar.

¡Una verdadera vendimia de moles! Pero solo son para probar en las elecciones.

¿Y después que? Esa es la pregunta que realmente nos debemos hacer, lo verdaderamente interesante es que la respuesta esta solo en cada uno de nosotros, cuando estemos dispuestos a dejar de culpar a otros y proponernos hacer verdaderas diferencias en todos los aspectos de nuestras vidas.

¿Estaremos listos los mexicanos para hacer diferencias, esperaremos a que nos alcance Irán o solo probaremos moles?

sábado, 13 de junio de 2009

Cuando anular el voto (no) importa (nada)…

El debate sobre sí anular el voto este próximo cinco de Julio esta agotado, quienes lo promueven o lo auspician ven en esta libre manifestación la última esperanza para alcanzar la gloria del gobierno de los justos y el camino amarillo de vuelta a una normalidad que ni ellos mismos (ni nadie) sabe cual es, pero es el último… Al menos en estas elecciones o al menos en estos días…

¡Ya averiguaremos que paso después y de que color era el camino o sí había camino!

Eses es su último reducto, su última batalla se reduce a un lastimoso por cobarde, llamado generalizado de las huestes de lo políticamente correcto, de las editoriales de tinterillos de buenas intenciones y de las páginas en la red de internet que promueven la denuncia, alzar la voz y denostar en contra de todos, anulando el voto; claro. Y anotemos a todos, al final no vamos a poder saber quienes son o para quien va dirigidos. Los votos anulados se cuentan como tal: Como anulados. ¿Y sí pecamos de generalización entonces? ¡Que carajos importa!

El mensaje se pierde por desarticulado; no hay medio para poder hacer una mención especifica de la dimensión o causa padre de cada voto nulo. Pero los que en eso están, no lo ven así; se afanan y se afianzan en su mamotreto, urge entonces, hacer el llamado a enmendar lo que se tenga que enmendar, regresemos a las anotaciones o mejor que ellos las busquen y las entiendan.

¡Punto! —Esta vez nos tienen que escuchar, nos tienen que atender. Y en eso están pero no se dan cuenta que el libreto es otra vez, puras líneas de buenas intenciones, que terminan siendo iguales a las de los que presuntamente denuestan: buena onda, buen rollo y lo políticamente correcto.

Están en lo políticamente correcto: No por lo cierto de su alcance sino por limitado, no por lo claro de su hartazgo (o el de todos, ese sí) de su grito sino por lo cobarde por no enfrentarse ni a ellos mismos ni a los otros y no por lo cómodo de su protesta sino lo vacía de esta por no ir encausada a algo concreto. Es solo un grito.

Estamos fracasando, ensayemos la puesta de la lastima del suplicio pero aún no nos rindamos: La marcha ¿aún? esta puesta, la estrategia es gritar fuerte y entre más adolorido mejor; quizás algunos se rezagarán en la abstención y los más valientes se ensañaran con la boleta y anotaran sendos mensajes a sus demonios buscando la provocación (al espejo) sin darse cuenta de lo cobarde de su bravuconería. Pero que nadie se atreva a razonar o a proponer algo más.

¡El grito debe de ser fuerte y claro! ¿Qué mensaje lleva? ¡Pues que estamos hartos de ellos!

¿Quines son ellos? ¡Que importa, El, Ella, Ustedes! ¡Hasta de Mi! ¡No soporto más mi condición de ser racional, quiero ver cambiar las cosas y por eso voy a gritar fuerte anulando mi voto! ¡Ah! ¡Pero eso sí, que lo que este mal o presuntamente entiendan-entendamos o crean-creamos que este mal; que lo cambien ellos y que ellos averigüen como se tiene que cambiar!

Al menos dejemos una pista ¿No? Ni hablar…Ya no hay argumento suficiente; es la consideración legitima y ultima de de su derecho a gritar anulando su boleta; ya no les importa el mensaje; ya no les importa el destinatario; solo esperan que llegue… ¿Qué si no llega?

¡Que más da! ¡Les quedo claro nuestro hartazgo! Al final ya no importa nada…

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jueves, 11 de junio de 2009

¿Estamos tan mal?

Exactamente no lo podemos saber, pero hay indicativos claros: Acabamos de ser testigos de la peor tragedia colectiva infantil en México, estamos en medio de la peor crisis económica de hace treinta años, los escándalos políticos van y vienen, estamos en medio de una guerra sin tregua en contra del crimen organizado, la selección mexicana de fútbol esta en su peor época y solo esto se nos ocurre pero seguramente todos de alguna forma en lo personal, en lo familiar, en lo económico, en lo laboral, etc. no la estamos pasando del todo bien.

Pero en general no tiene que ser desanimo, creemos que podemos hacer algo por cambiar las cosas; pero creemos que esos cambios los tenemos que hacer nosotros y para esto debemos organizarnos todos y participar; tenemos que dejar el miedo o la apatía de pensar que nada podemos hacer o lo que hagamos no va a servir.

El fantasma de la historia ronda y nos amenaza; las dos veces que la mayoría de los mexicanos nos unimos en una causa común fue para darnos vida como país soberano y la otra fue para librarnos de una dictadura; desafortunadamente fueron batallas violentas que costaron muchas vidas; pero era lo que se tenía o podía hacer.

Hoy no creemos que la situación este tan mal y mucho hemos para salir adelante; pero vale la pena hacer más. Tenemos que empezar a organizarnos en lo inmediato y ver como podemos cambiar las cosas en nuestra calle o en nuestra colonia, podemos empezar con poco, en lo inmediato. ¡Debemos hacer la diferencia incluso con nosotros mismos!

Nosotros Por un México con voz , apostamos a la vía pacifica y de las propuestas, pero también a esforzarnos y dejar solo de quejarnos.

¡Definitivamente nos merecemos más y podemos hacerlo!

¡El llamado es a organizarnos!

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Addenda: A proposito tambien hay cosas que celebrar: La UNAM ha sido galordonada con en el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009. ¡Felicidades enhorabuena!